La educación es vida, debemos educar para la vida.
Todos podemos soñar con una vida mejor, podemos soñar que las escuelas serían todas grandes refugios para mentes brillantes e ingeniosas, las escuelas existirían en cada rincón de mi país y los niños irían a jugar, a divertirse, a jugar el juguete más genial del mundo[1] y comprender así la teoría atómica o entender que las grandes edificaciones se construyen con piezas pequeñas que se acoplan, irían y aprenderían a convivir con la naturaleza y cómo todos nos beneficiamos al cuidar el ambiente en el que estamos.
Toda la vida sería un proceso de aprendizaje para los niños de mi país. En la escuela encontrarían un lugar en donde pueden aventurarse, hacer expediciones y obtener nuevos conocimientos; cada niño experimentaría desde su realidad y tendría la libertad de expresar sus experiencias por medio de la música, el dibujo, las esculturas, los inventos, no se le limitaría a hacerlo por recibir un número que denota una calificación, no se le limitaría a que lo haga contestando exámenes, sino, se le daría la libertad de hacerlo por medio de construcciones que plasmen sus vivencias, las adquisiciones de aprendizaje.
Un día escolar iniciaría muy temprano por la mañana caminando un corto camino que los dirige hacia su escuela, una escuela en medio de una ambiente verde: árboles, plantas y animales, en el camino se encuentran con sus compañeritos y empiezan a contarse qué sueños son los que describieron en su tarea, pues la maestra les pidió que soñaran y pensaran en qué se convertirían cuando fueran adultos. Los niños se apresuran pues ya empiezan a sentir hambre y en la escuela ya está preparado un rico desayuno. No se preocupan por llevar libros, pues los libros están en la escuela y si se les ha acabado los cuadernos y lápices sólo deben pedir a su maestra que les de uno nuevo, claro que solo los piden cuando los necesitan, porque en su clase de ética han aprendido a ser honestos y honrados y saben también que son individuos que viven en una sociedad, por lo que todo acto repercutirá en su comunidad.
Los niños en estas escuelas provienen de diferentes etnias, culturas, tradiciones y hasta hablan diferentes idiomas, pero todo esto, es transparente, ellos comprenden su humanidad y aceptan que estas diferencias enriquecen sus aprendizajes. En estas escuelas las niñas ya no sienten vergüenza por ser mujeres, están orgullosas de su género.
Desde pequeños han aprendido que su educación es lo más importante, pues es la que les facilitará oportunidades, y todos desean que sus comunidades y su país crezcan, ellos están conscientes de que pueden colaborar con esto a través de su trabajo y conocimientos.
Las niñas y niños salen a una pequeña expedición por el bosque que está cerca de la escuela, deben observar todos aquellos animales que encuentren y deben dibujar todos los insectos que observen para luego hacer una exposición en la clase de ciencias naturales.
Todos regresan con muchos dibujos y los guardan en su portafolio de trabajos, se preparan para ir a almorzar, y en el camino a la cafetería van pensando qué quieren comer, por que el menú de la escuela es amplio y pueden decidir qué comer.
Cuando regresan a clases todos muy satisfechos después de ese rico almuerzo, aunque algunos están algo inconformes porque comieron más vegetales de lo que hubieran querido, buscan esos dibujos que han hecho sobre los insectos y se dirigen al laboratorio de computación en donde deben digitalizarlos y colocarlos en su portafolio electrónico. Esto es evidencia de trabajo y aprendizaje que sus padres puedan consultar a través de Internet.
En esta escuela los niños tienen acceso a computadoras con Internet, en donde algunas veces a través de videoconferencias se comunican con guatemaltecos que están estudiando en el extranjero, con científicos y otros personajes que les facilitan algún aprendizaje, sobre todo, con guatemaltecos que son posibles ejemplos a seguir.
Es época de lluvias, por lo que algunos niños están resfriados y se sienten mal, el maestro los envía a la clínica de la escuela en donde el doctor los atenderá y les dará algo para aliviar su malestar. Debido a las lluvias no podrán practicar atletismo ni fútbol, pero podrán ir al gimnasio a nadar en la nueva piscina que se ha construido bajo techo. Algunos pequeños tienen miedo de sumergirse en el agua pero son alentados por aquellos que ya saben nadar, pues aprendieron en el río que corre cerca de sus casas, y con el ánimo que han recibido de sus compañeros deciden aventurarse en el agua y otros se dan cuenta que les gusta mucho nadar y que son buenos, algunos de ellos recibirán entrenamiento adicional para participar en las competencias nacionales e ir a las internacionales y así, han descubierto que pueden ser deportistas profesionales.
El día se está acabando, y deben regresar a sus casas a contarles a sus padres las nuevas aventuras que vivieron en el día, algunos niños antes de irse pasan por la cocina en donde reciben algunos víveres que necesitan para alimentar a sus hermanitos, pues se conoce que han tenido algunos problemas con sus cosechas, pero es algo temporal ya que están a punto de recibir ayuda del Estado.
Todos los niños se dirigen al camino que los trajo a la escuela y los devuelve a sus hogares, pensando ya en lo que aprenderán mañana, se despiden de su maestra la cual quieren y aprecian mucho, pues ha sido su guía y tutora. Se despiden del segundo hogar que han encontrado en la escuela, y se van a sus hogares con ánimos de regresar de nuevo mañana.
Estas escuelas existirían en todo el país con algunos cambios dependiendo de la realidad de cada comunidad, pero todos absolutamente todos los niños tendrían acceso a la educación de su mente, alma y cuerpo. Todos recibirían alimentos sanos que los hagan crecer y desarrollarse para contar con las mejores condiciones en donde el desarrollo cognitivo y físicos tenga lugar. Y todos trabajan según la realidad a la que se afrontan, aprenden para la vida y para producir un desarrollo en su comunidad, en su país.
Pareciera que estas escuelas solo existen en la mente de algunos pocos que se han atrevido a soñar y que tienen esperanza en su país y su gente, en aquellos que saben que la infancia es el inicio del progreso del país, los niños son el presente que debemos cuidar y apoyar para que el país crezca y se desarrolle.
Estas escuelas parecen una gran ilusión, un sueño inalcanzable, pero no es así, hay que soñar en grande para producir grandes cambios.
Guatemala está llena de personas talentosas con dones grandes y mentes ingeniosas y luchadoras, pero algunas de estas mentes no han sido descubiertas y nunca lo serán si no se empieza a invertir en la niñez como la mejor forma de progreso para el país.
Debemos educar a nuestros niños para que cuando sean adultos no sean gobernantes que roban al pueblo y enriquecen a los más próximos y ya privilegiados, sino para que sean adultos responsables con una gran visión y anhelo de cambio y progreso justo y equitativo. El niño no se convertirá en una persona discriminada y pobre sin oportunidades de crecer, si no será un orgulloso guatemalteco que no se avergüenza de sus raíces culturales y que se ha convertido en gran ciudadano y ha ayudado a su comunidad.
Todos nos quejamos de la pobreza, de la violencia, de la deficiente educación en el país, de las carencias de escuelas y maestros capacitados. La mayoría quiere tener acceso a las tecnologías y quieren llevar a las aulas las computadoras y quieren conectarlas las escuelas por medio de Internet, pero eso no es suficiente, primero hay que cambiar los paradigmas de la educación, hay que hacer cumplir el derecho a la educación para toda la población, niños, jóvenes, adultos, campesinos, indígenas, pobres o ricos, todos deben tener la misma oportunidad de acceso a la educación.
Los más privilegiados, los que cuentan con grandes colegios y hacen uso de tecnologías en su aprendizaje, los que por dicha han tenido esa oportunidad de convertirse en profesionales y líderes, ellos son los que deben ser educados para que creen oportunidades para los menos privilegiados. Debemos enseñar a aprender de otros países que han crecido más, pero también a regresar y trabajar por su pueblo, a transmitir conocimiento y a enriquecer a su comunidad.
Los cambios no sucederán solos, no se puede esperar a que el gobierno haga los cambios, no se puede confiar en que los políticos serán los motores del desarrollo, cada ciudadano debemos reflexionar y encontrar la esperanza que aún permanece dentro de nosotros y ser los que inicien el cambio. Los que tienen las oportunidades de ayudar que ayuden, que sean capaces de permitir un mejor porvenir para su patria.
Todos tenemos la capacidad de soñar, imaginar, inventar y crear. Solo es cuestión de soñar en grande y luchar por ese ideal.
Es difícil, no hay dinero, no hay educación, no hay honradez, no hay soluciones, no hay esperanza para muchos, y otros no conocen otra realidad mas la que viven, otros no saben que pueden soñar y cambiar.
Por esta razón, los que hemos tenido la oportunidad de recibir una educación que nos ha servido para avanzar, somos los que debemos propiciar el cambio, antes debemos evitar convertirnos en personas profesionales amantes del dinero, y no olvidar esos sueños que alguna vez ilusionadamente pensamos.
¡Démonos libertad de soñar!, pero no solo eso, también de luchar y trabajar para convertir en la realidad lo soñado y anhelado.
En una sociedad de angustia, pobreza y miedo; podemos detenernos e imaginar qué cambios necesitamos propiciar, qué soluciones debemos crear, cómo podemos iniciar un progreso.
No creamos que nuestra realidad cambiará cuando nazca de nuevo el sol, pero si podemos creer que empezando por pequeños cambios progresaremos. Hay que iniciar en algún momento, debemos empezar a gran o a pequeña escala según la oportunidad que se nos presente, pero lo importante es empezar. Y todos podemos empezar ese cambio soñando un mejor mañana, una mejor educación, una mejor calidad de vida y ser perseverantes en ese sueño, en ese anhelo, para no olvidar hacia donde nos dirigirnos.
No seamos egoístas e iniciemos un cambio interno que será el motor de nuestro progreso.
[2]“La realidad pertenece a aquellos que soñaron”, expresaba un joven talentoso que lucha por generar cambios en su país.
Este es mi ideal, mi sueño, y tengo la gran responsabilidad de luchar por lograrlo y de transmitir a otras personas la pasión que siento por el cambio, por los niños de mi país y la fe que poseo en la educación.
Esto es algo grande, es un sueño difícil, que durará mucho tiempo en realizarse, pero debo iniciar y buscar personas que ya han soñado y también quieren evolucionar.
Y este sueño se convertirá en realidad aunque mis ojos ya no lo puedan ver.
¿Y si durmieras? ¿Y si en tu sueño, soñaras? ¿Y si soñaras que ibas al cielo y allí recogías una extraña y hermosa flor? ¿Y si cuando despertaras tuvieras la flor en tu mano? ¿Ah, entonces qué?[3]
[1] Gaarder, Jostein. El Mundo de Sofía. Pág. 50
[2] José Miguel Arroyave, 2005
[3] Samuel Taylor Coleridge. Versión original: What if you slept? And what if, in your sleep, you dreamed? And what if, in your dream, you went to heaven and there plucked a rare and beautiful flower? And what if, when you awoke, you had the flower in your hand? Ah, what then?

mayo 3rd, 2011 9:29 am
¡Absolutamente compartido, Lidia!
Cuando los sueños se vuelven colectivos se hacen realidad…y así será.
mayo 4th, 2011 3:41 pm
Gracias Mónica!